El método de labranza cero es el nuevo estándar para hacer un huerto urbano. Se supone que la calidad del suelo en el método de labranza cero es el mejor que existe. Pero para aquellos que no saben mucho de jardinería, aprender a preparar un huerto con este nuevo método puede parecer un desafío.  

Entonces, ¿qué es y cómo hacer el método de labranza cero? La labranza cero es un método de jardinería que elimina el uso tradicional de la labranza para preparar el suelo. En los jardines de labranza cero, el suelo no se desentierra ni se manipula para preparar la siembra. En cambio, los componentes orgánicos, como el abono y los fertilizantes, se colocan en capas sobre el suelo para crear una base rica en nutrientes en la que sembrar las semillas o plantas.

La labranza cero no es más difícil que otros métodos de jardinería. De hecho, incluso puede implicar menos trabajo duro que la labranza tradicional. Esta guía paso a paso le ayudará a explicar por qué y cómo la labranza puede ser una cosa del pasado.

¿Qué es un huerto de labranza cero?

Existe una gran variedad de métodos para lograr el huerto perfecto sin labranza, pero todos involucran la preparación del suelo a través de capas en lugar de labranza. Algunos tipos populares de huertos sin labranza incluyen:

  • Huerto lasaña
  • Huerto en macetas
  • Huerto con fardos de paja
  • Huertos en bolsas de cultivo

Todos estos métodos funcionan para prevenir la erosión del suelo y el agotamiento de nutrientes del suelo. En el transcurso de unas pocas temporadas, la fertilidad de su suelo mejorará drásticamente y, de hecho, será más fácil preparar su huerto para plantar.

Una cosa muy importante para recordar es que la labranza cero toma tiempo para desarrollar un buen suelo, ¡pero la persistencia definitivamente dará sus frutos a largo plazo! 

Si lo analiza, en la naturaleza nadie aplica fertilizante a la vegetación ni labra el suelo, y aun así las plantas prosperan.

¿Por qué debería evitar la labranza?

Antes de ver cómo hacer un huerto de labranza cero, echemos un vistazo a por qué ya no se recomienda la labranza como medio de preparación del huerto, tanto en los huertos familiares como en las operaciones agrícolas a gran escala.

Tiempo y esfuerzo

Toda la jardinería requiere tiempo y esfuerzo, especialmente durante la fase inicial de preparación de un jardín. Tradicionalmente, la preparación de un jardín implicaba el uso de equipos de labranza de alta resistencia. El equipo rompía y batía el suelo para eliminar las malas hierbas y el césped, con el fin de crear un entorno prístino para que las semillas y las plántulas prosperen.

La labranza requiere mucho tiempo y mucha mano de obra, lo que requiere semanas de trabajo. La labranza del jardín requiere que los jardineros labren al menos 6 a 8 pulgadas de suelo, trabajando un área de 2 por 2 pies a la vez. Aparte del gran esfuerzo que esto supone, el equipo también es caro. Los cultivadores eléctricos generalmente cuestan entre $150 y $300, y algunos modelos cuestan $500 o más.

La erosión del suelo

La labranza del suelo puede parecer una excelente manera de erradicar las malas hierbas, pero también conduce a la erosión del suelo. Cuando se cultiva un huerto o jardín, el suelo se rompe, lo que daña su estructura.

La labranza afecta significativamente la capa superficial del suelo, haciéndola más susceptible a la erosión eólica y la escorrentía. Esto significa que será necesario agregar más tierra vegetal al suelo, así como enmiendas del suelo entre las temporadas de crecimiento.

Calidad del suelo

La labranza reduce el contenido de humedad del suelo, un proceso que se acelera por la erosión. También daña las lombrices de tierra y los microorganismos que enriquecen el suelo al agregar nitrógeno y remover la tierra.

La labranza también destruye la estructura de las raíces de los cultivos del año anterior, lo que en realidad puede mejorar la base de nutrientes del suelo si se deja que se descompongan naturalmente.

Como hacer un huerto de labranza cero: una guía paso a paso

Hacer un huerto o jardín sin labranza es realmente muy fácil y requiere mucho menos tiempo y esfuerzo que uno que requiere labranza. Se necesita un poco de tiempo para preparar un huerto para sembrar, pero el resultado final será una base de suelo saludable y una cosecha abundante.

Paso uno: elija un espacio para sembrar

Antes de comenzar, decida dónde sembrar su huerto y el tamaño. Es imperativo elegir un lugar soleado, preferiblemente orientado al sur, para aprovechar al máximo la luz del sol en el patio.

No es necesario tener una parcela grande porque las plantas se pueden rotar y los jardineros pueden facilitar varias plantaciones cada temporada. Para los jardineros que tienen poco espacio, considere hacer un huerto elevado o un huerto en macetas.

Cualquiera de los dos estilos anteriores requiere muy poco espacio, y los conceptos de labranza cero y capas de compost se pueden aplicar a ambos. Cuando utilice huertos elevados, asegúrese de que no midan más de 4 pies de ancho por 8 pies de largo. Esto proporcionará más espacio para trabajar sin pisar el suelo.

Paso dos: prueba el suelo

La labranza cero funciona según el principio de un suelo sano produce plantas sanas. Uno de los mitos de jardinería más frecuentes es que ciertas plantas, como los tubérculos, mueren y sufren quemaduras de raíces si se fertilizan. Sin embargo, esto no podría estar más lejos de la verdad. Todas las plantas se benefician de la fertilización orgánica siempre que no sea exagerada.

Para determinar qué tipo de fertilización es necesaria, un buen primer paso es probar el suelo para determinar la composición de nutrientes y su nivel de pH. 

Este es un paso importante porque el suelo se puede dañar con demasiado fósforo o nitrógeno. Los estudios han demostrado que una gran cantidad de cualquiera de estos componentes puede causar quemaduras en las raíces y daños en la estructura del suelo. También pueden filtrarse al agua subterránea y causar contaminación, lo que puede provocar daños al suelo a largo plazo y, con el tiempo, reducir la fertilidad del suelo.

Paso tres: Reúna los materiales

Otra ventaja clave de la labranza cero es que los materiales necesarios son generalmente económicos y generalmente se pueden encontrar por toda la casa. Es una buena idea comenzar a recolectar estos materiales unas semanas antes de comenzar a preparar un huerto.

  • Periódicos viejos
  • Cartulina
  • Compost
  • Fertilizantes de origen animal: el fertilizante del excremento de pollos es una opción popular
  • Otros materiales orgánicos: recortes de césped, recortes de jardín, mantillo, astillas de corteza

Todos estos materiales no son necesarios. La elección de qué usar depende hasta cierto punto de las preferencias y el presupuesto.

Muchos de estos materiales se pueden recopilar de forma gratuita. Para los jardineros que también crían gallinas, es una buena idea recolectar sus excrementos para usarlos como fertilizante. Recomendamos pasarlo a través de una criba para tamizar cualquier trozo grande.

Además, consulte con los vecinos y las tiendas de comestibles locales para saber si hay cajas y periódicos descompuestos; muchas tiendas de comestibles ofrecen cajas de cartón gratis.

Paso cuatro: planifique el bancal del huerto

Cuando los materiales necesarios estén listos, comience a pensar en qué plantar y el espaciamiento de los bancales. La clave para una jardinería de labranza cero exitosa es no alterar la estructura del suelo.

Es importante colocar los bancales con pasillos entre ellos para que nadie pise y apisone el suelo.

Los jardines en macetas y huertos elevados facilitan el trabajo sin alterar el suelo que rodea las plantas. Cualquiera que sea el método elegido, incluso si se trata de bancales tradicionales, solo asegúrese de que haya suficiente espacio para moverse. También recomiendo restringir el tamaño de cada bancal a un máximo de 4 pies de ancho por 8 pies de largo para que se pueda alcanzar fácilmente todas las plantas.

Para saber si es mejor tener un huerto elevado o plantar directamente el suelo, lea este excelente artículo ¿Son mejores los bancales elevados o profundos?

Paso cinco: Elimine el césped y las malas hierbas cubriendo el suelo

Una vez que se ha trazado el tamaño y la distribución general del huerto, es hora de empezar a preparar el suelo.

Lo primero que debe hacer es sofocar el césped y las malas hierbas en el espacio del huerto. Simplemente cubra el suelo con capas de periódicos o cartón.

Al usar cartón o periódicos, serán necesarias varias capas. La capa de láminas matará cualquier césped o malas hierbas debajo de ella. Este proceso puede tardar mucho en producir resultados, por lo que es mejor preparar el huerto en otoño. De esa manera, el terreno estará listo para ser plantado en la primavera.

Paso seis: preparar el suelo

¡Agregue compost! Esta es quizás la parte más cara del método labranza cero, especialmente cuando se trata de crear un huerto muy grande. Puede crear compost a partir de restos de cocina y patio, o comprarlo por bolsas o a granel en una tienda de suministros para viveros. Si prepara el huerto en el otoño, también puede agregar estiércol en lugar del compost.

El cartón y el periódico se descompondrán prácticamente en el suelo; si algo de este tipo de láminas aún está intacto, déjelo en su lugar y simplemente coloque una capa de compost sobre él.

Extienda una capa gruesa y uniforme de compost sobre el suelo de al menos 2 pulgadas de espesor. No revuelva la tierra de antemano ni excave en el compost. Agregue el fertilizante y otros materiales orgánicos como recortes de césped en este punto. Además, agregue una capa de mantillo (astillas de madera, paja, heno, hojas trituradas, etc.) sobre el compost para desalentar el crecimiento de malezas y fomentar la retención de humedad.

Paso seis: ponga las semillas o plántulas

Una vez que se haya colocado una capa de compost, comience inmediatamente a sembrar el huerto. Plante a partir de semillas o plántulas de un vivero. Ahueque suavemente con las manos la capa de compost para dejar espacio para las plántulas. No es necesario cavar en el suelo para plantar plántulas. Eso perturbaría y rompería el suelo debajo, dejando un sustrato insalubre.

Las semillas se pueden presionar en el suelo con los dedos y cubrirlas con una capa ligera de tierra de abono enriquecido.

Paso siete: mantenimiento

Mantener un huerto de labranza cero no es realmente tan diferente de mantener un huerto tradicional. Es necesario quitar las malas hierbas alrededor de las plantas una vez cada pocos días. Ya sea labrando o usando un método de laminado, siempre habrá algunas malezas y pastos rebeldes que tratarán de brotar persistentemente. Es una de las inevitables realidades de la jardinería, independientemente del método que se utilice.

Los jardineros generalmente encuentran que no es necesario regar el huerto con tanta frecuencia porque las capas de mantillo y compost sobre el suelo actúan para atrapar la humedad.

También se requiere menos fertilizante porque la capa gruesa de compost contendrá la mayor parte del fertilizante que necesitan las plantas. Esto también mitiga la posibilidad de daño a las raíces por fertilizar en exceso y usar fertilizantes químicos.

Paso ocho: cosecha

Una de las muchas ventajas de un huerto de labranza cero es que el suelo retiene sus nutrientes porque no hay erosión por la acción del viento o la escorrentía y lixiviación del agua. Debido a esto, los huertos generalmente pueden tener numerosas plantaciones en los mismos bancales durante la temporada de crecimiento y solo cosechar según sea necesario.

Una vez que llegue la cosecha final de la temporada, recomiendo que comience a colocar bancales en preparación para el invierno y la próxima primavera. Recorte las plantas restantes justo por encima del nivel del suelo.

Los tallos residuales y los sistemas de raíces actuarán como materia orgánica adicional para enriquecer el suelo. Extienda una capa gruesa de mantillo sobre el suelo; el mantillo se descompondrá durante el invierno. ¡Utilice cualquier tipo de material orgánico que pueda encontrar gratis!

Para obtener más información, consulte este artículo: ¿Cómo preparar el huerto para el invierno?

La primavera siguiente, todo lo que deberá hacer es agregar otra capa de abono orgánico y mantillo. Esto permitirá que el suelo siga acumulando su base de nutrientes, haciéndolo fértil y permitiendo que retenga la humedad. Aunque es posible plantar a partir de semillas, es más fácil que las plántulas prosperen en un jardín o huerto sin labranza porque no compiten con estructuras de raíces más antiguas por espacio y nutrientes.

Tipos de huertos de labranza cero

Existe una serie de variaciones en los huertos de labranza cero, todas las cuales involucran los mismos principios básicos de no excavación y capas de compost. Algunas de las variaciones más utilizadas son:

Huerto lasaña

Un huerto lasaña es un tipo de técnica de jardinería sin labranza que utiliza un método muy específico para crear un huerto. La idea es que a medida que los materiales utilizados se degraden con el tiempo, enriquecerán el suelo y mejorarán su carga de nutrientes.

Llamado huerto lasaña por la técnica de capas utilizada para construirlo, esta es una excelente opción para espacios de jardín pequeños.

Existe un poco de variación y debate sobre la mejor fórmula para un huerto lasaña. Sin embargo, la regla general para construir un huerto lasaña es la siguiente:

  1. Una capa de cartón o papel de periódico; no utilice plástico.
  2. Una capa de materiales orgánicos que absorberá y retendrá la humedad, como astillas de madera, paja o recortes de césped. Use cualquiera o intercale los tres en una capa que tenga entre 2 y 4 pulgadas de grosor.
  3. Una capa de materiales orgánicos que agregarán nutrientes al suelo, incluido abono y fertilizantes orgánicos de origen animal. Se sugiere mezclar los recortes de césped en esta etapa. Esta capa debe ser muy gruesa, entre 4 y 8 pulgadas. Es mejor acercarlo a 8 pulgadas de grosor, si es posible.
  4. Riegue ligeramente la capa de abono y fertilizante. Esto ayuda a descomponer la materia orgánica en un huerto lasaña, lo que permite la liberación de nutrientes al suelo.
  5. Plante una capa de cultivos de cobertura ligeros y de bajo mantenimiento como el trébol. El cultivo de cobertura evitará que la tierra se erosione durante el invierno y le dará tiempo a la tierra en un huerto lasaña para desarrollarse. La próxima primavera, se desarrollará un suelo ligero y rico en nutrientes que no necesita excavar ni arar para prepararse. Simplemente saque el cultivo de cobertura y comience a plantar.

Huerto con fardos de paja

Una gran alternativa a la jardinería basada en el suelo, un huerto con fardos de paja simplemente implica plantar semillas o plántulas directamente en fardos de paja. La jardinería con fardos de paja se está volviendo más popular porque ocupa relativamente poco espacio y funciona bien en jardines con suelos de muy mala calidad. La paja también retiene el calor y crea calor a medida que se descompone, proporcionando una temporada de crecimiento más larga.

El único inconveniente de un huerto con fardos de paja es que es necesario agregar nitrógeno a los fardos para proporcionar nutrientes a las plantas en crecimiento. Este nitrógeno se agrega directamente a la paca antes de plantar para crear un ambiente rico en nutrientes. También será necesario agregar una capa de tierra para macetas a base de turba en la parte superior de los fardos para crear un medio de siembra sólido.

Prácticamente cualquier cultivo se puede sembrar en un fardo de paja, pero lo único que hay que tener en cuenta es la altura. Los fardos de paja no pueden soportar plantas que crecen demasiado, por lo que es muy recomendable utilizar variedades enanas para este tipo de huerto. Los fardos de paja también deben reforzarse con soportes de malla de alambre para cultivar tubérculos que se claven en el fardo.

Huertos en macetas

Un huerto en macetas, como su nombre indica, es simplemente la práctica de cultivar frutas, verduras y hierbas en macetas. Se considera una versión de la jardinería de labranza cero porque no es necesario cavar en el suelo para crear estos huertos. Todo lo que se necesita para crear un huerto en macetas son macetas y jardineras, tierra para macetas y abono orgánico o fertilizante.

Existen muchas ventajas de la jardinería en macetas, que incluyen

  • Los huertos en macetas ahorran espacio y funcionan bien en terrazas y balcones.
  • La cantidad de fertilizante y nutrición que obtienen las plantas se puede controlar y monitorear mucho más de cerca.
  • Se pueden mantener diferentes plantas separadas entre sí, lo que reduce el riesgo de polinización cruzada entre plantas.
  • El cultivo en macetas permite a los jardineros reemplazar el medio de cultivo de manera fácil y económica cada temporada, lo que mitiga la necesidad de rotación de cultivos.

Un huerto en macetas es una excelente opción para las personas que no tienen un espacio de jardín tradicional. Es mucho menos laborioso que la mayoría de las otras formas de jardinería, incluida la jardinería estándar sin labranza.

Consulte este artículo para obtener excelentes ideas de macetas que puede utilizar: ¿Cuales son las mejores macetas para sembrar vegetales?

Huertos en bolsas

La siembra en bolsas es una forma popular de jardinería sin labranza, especialmente en áreas donde la calidad del suelo es muy mala. La siembra en bolsas es esencialmente lo mismo que la siembra sin labranza tradicional, excepto que las plantas se cultivan directamente en bolsas de suelo orgánico enriquecido con fertilizantes. Es una excelente opción para los jardineros que desean cultivar un huerto de labranza cero en primavera, pero que no prepararon un huerto el otoño anterior.

Los principios de la siembra en bolsas son los mismos que los de la jardinería sin labranza: el objetivo es crear una base de suelo rica en nutrientes para el huerto sin labrar ni dañar el suelo disponible. La siembra en bolsas les da a los jardineros una ventaja en su huerto de primavera, pero después de la primera temporada, será necesario agregar abono orgánico para enriquecer su suelo.

Para crear un huerto en bolsas, las herramientas necesarias son cartón, periódico y bolsas de tierra para macetas enriquecida con fertilizantes orgánicos que tengan al menos 2 pies cúbicos de volumen.

  1. Cubra el área del huerto deseado con hojas de cartón o periódicos. Si usa periódico, use varias hojas para cada capa. Perfore el material de la lámina con orificios espaciados alrededor de 4 pulgadas para permitir la circulación de aire y humedad. Si se omite este paso, podría terminar con un desastre empapado y mohoso.
  2. Coloque bolsas sin abrir de tierra para macetas sobre el material de revestimiento. Sepárelas según sea necesario, dependiendo del tipo de planta que crecerá. Empújelas una contra la otra o deje algo de espacio entre ellos para proporcionar espacios para caminar por el jardín.
  3. Corta el plástico de la parte superior de cada bolsa, dejando la tierra expuesta: aquí es donde se va a sembrar. Clave un destornillador en la tierra para perforar agujeros en el fondo de cada bolsa, aproximadamente 10 agujeros por bolsa. Asegúrese de perforar también el material de revestimiento debajo de las bolsas.
  4. Plante las semillas, riéguelas y fertilícelas como de costumbre. También se sugiere agregar una capa de mantillo en la parte superior de cada bolsa para fomentar la retención de humedad y desalentar el crecimiento de malezas.
  5. Después de la cosecha final de la temporada, es necesario retirar las bolsas de plástico del huerto. Simplemente corte los lados de cada bolsa y sáquela suavemente de debajo del suelo. Luego, esparza una capa de mantillo sobre la tierra para colocarla durante el invierno. La próxima primavera, las láminas de cartón debajo de las bolsas deberían desintegrarse por completo.
  6. Inicie la siembra sin labranza con el método tradicional. Debido a que la siembra en bolsas se usa en áreas de suelo muy pobre, es necesario agregar capas pesadas de fertilizante y compost rico en nutrientes antes de plantar. Sin embargo, después de algunas temporadas, se debe producir un suelo ligero, esponjoso y denso en nutrientes que es ideal para cultivar todo tipo de plantas.

Beneficios a largo plazo del método labranza cero

El método labranza cero puede parecer una labor intensa al principio, pero en realidad requiere mucho menos esfuerzo que los sistemas de jardinería tradicionales que requieren labranza o excavación profunda para preparar el terreno.

Una vez que el terreno está preparado para la primera temporada, las siguientes temporadas de crecimiento requerirán cada vez menos preparación. Todo lo que será necesario hacer es agregar un par de pulgadas de abono orgánico cada año.

El método labranza cero también tiene muchos beneficios a largo plazo.

Es puramente orgánico

El método labranza cero requiere el uso de fertilizantes y materiales orgánicos como recortes de césped, astillas de corteza y mantillo. El resultado final es que los alimentos producidos y suministrados a su familia no contienen productos químicos y son completamente seguros.

Ahorro de agua

El sistema de labranza cero utiliza una capa de mantillo o astillas de madera para atrapar la humedad. El hecho de que la capa superficial del suelo no se altere ni se dañe también significa que las posibilidades de que el agua se agote debido a la erosión del suelo son mucho menores. Por lo tanto, los jardineros pueden regar menos y seguir teniendo plantas prósperas, lo que es mejor para el medio ambiente y ahorra dinero en la factura del agua.

Menos trabajo

Cuando todo está dicho y hecho, la principal ventaja del método labranza cero es que requiere mucho menos trabajo que la jardinería tradicional. Una vez que se crea un huerto de labranza cero, todo lo que los jardineros tienen que hacer cada año es agregar compost fresco y una nueva capa de mantillo. No necesita romperse la espalda cavando y removiendo la tierra cada año. Y cada año el suelo se vuelve más sano y enriquecido.

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